Soy un escritor-viajero que aprendió la vida no desde un escritorio, sino en el campo, en el camino y a través de las personas.
Trabajé cerca de 25 años en estructuras corporativas y holdings. Viví desde dentro cómo funcionan los sistemas, cómo se toman las decisiones y cómo el trabajo es valorado —o no—.
Tras la jubilación, no me retiré. Durante otros 15 años continué mi camino como emprendedor. Asumí riesgos, gané, perdí, pero siempre produje. Para mí, jubilarse no significa renunciar a la vida, sino compartir la experiencia acumulada.
A lo largo de mi vida he estado en 21 países y 60 ciudades. Desde Japón hasta África, desde Europa Occidental hasta los Balcanes, observé cómo vive la gente, a qué se aferra y qué la mantiene en pie.
En Turquía recorrí 50 provincias y más de 300 distritos y pueblos. Me senté en cafés, caminé por mercados, hablé en los campos y escuché en las ciudades. Por eso, mis escritos no provienen de mapas, sino de la vida misma.
Durante un periodo trabajé como directivo en la construcción de un aeropuerto en Níger. Entre 1991 y 1992 fui testigo de los años difíciles en Bielorrusia durante la disolución de la Unión Soviética.
Sigo en contacto con amigos de esas regiones. Estas experiencias me enseñaron algo esencial: aunque la geografía cambie, las preocupaciones, la dignidad y las expectativas humanas son muy similares.
En mi vida personal, estoy casado desde hace 33 años y soy padre de dos hijos. Como familia, viajamos extensamente dentro y fuera del país, conociendo el mundo juntos. Mi hijo mayor es ingeniero senior, el menor trabaja en gestión turística. Ambos viven y trabajan en el extranjero y han visitado cerca de 20 países cada uno. Mi esposa es química y está jubilada.
Somos una familia unida que valora la solidaridad. El equilibrio, la paciencia y la conciencia que se perciben en mis escritos tienen su origen, en parte, aquí.
En este blog escribo sobre:
las realidades económicas y sociales de Turquía,
la jubilación, el trabajo y el emprendimiento,
la justicia, la esperanza y la desesperanza,
observaciones comparativas de alguien que ha visto el mundo,
de manera sincera, sencilla y sin adornos innecesarios.
Mi objetivo no es ofender a nadie, sino hacer visible la realidad.
Porque a veces los problemas no se resuelven no porque no se hablen, sino porque se
hablan desde el lugar equivocado.
Si has llegado a esta página, debes saber que lo escrito aquí no es una afirmación, sino
la expresión escrita de una experiencia vivida.

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